La polémica, esa que enseña y enriquece, estuvo en el centro de la
segunda jornada del Coloquio del X Salón de Arte Digital, que se
desarrolló el jueves 5 de noviembre en la Galería
Majadahonda del Centro Cultural
Pablo de la Torriente
Brau.
Con un programa en el que se invitaba al análisis de la vinculación
de varias expresiones con el arte digital, el debate se concentró, sin
embargo, en si el uso de las nuevas tecnologías desplazará
definitivamente o no a las formas tradicionales de creación.
Todo comenzó a partir de la ponencia del destacado fotógrafo mexicano
Pedro Meyer,
Los libros del futuro, aunque ya antes
Xavier
Pintanel, director de
CANCIONEROS.COM, había dado mucho que pensar con la
presentación de la exposición del fotógrafo
cataluz –como
acostumbra a llamarse a sí mismo– Juan Miguel Morales, titulada
Fotografiar música. Mundo analógico y mundo digital: dos cuerpos
diferentes con un mismo espíritu.
“El amor no se puede digitalizar”, afirmó Pintanel, al enfatizar que,
sin importar los medios que se utilicen, lo que define a una creación
artística es el alma que lleva adentro.
Poco después Pedro Meyer insistía en otro ángulo: los libros del futuro,
en particular, y el arte y la creación del futuro, en general, parecen
llamados a depender totalmente de las nuevas tecnologías. Y para él el
futuro es casi ahorita, como se expresan los mexicanos para decir
ahora, ya.
Haciendo una analogía con Macondo, el pueblo misterioso y posible de
Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, el fotógrafo
mexicano exhortó a la audiencia a no perderse “los inventos” que nos
rodean, y recordó que mientras el hombre demoró cien años en darse cuenta
que debía enumerar las páginas de los libros, ahora una información
envejece en segundos.
“Nunca termina el ciclo de la necesidad del ser humano de tener
información; lo que termina es la forma de llegar a esa información”,
aseguró.
A la artista digital argentina Alicia Candiani la afirmación le resultó
demasiado rotunda y, en su opinión, las vías digitales de información no
pueden ser aceptadas ciegamente ni se debe pensar que las nuevas
tecnologías son, por definición, portadoras de verdad.
Juan Miguel Valdés, pintor, grabador, artista digital, opinó, por su
parte, que de la misma manera que se pierden las fronteras entre las
artes y que es muy bueno que así sea, conviven en estos tiempos las
nuevas tecnologías con las formas tradicionales de hacer.
El crítico, profesor y moderador de este segundo día de Coloquio, Jorge
Bermúdez, también apostó por la mixtura, y sentenció: “Desde una nave
espacial seguiremos soñando con viajar a una playa y acostarnos en un
muelle de madera”.
La jornada sirvió, además, para que se hablara del vínculo entre el arte
digital y el diseño gráfico a través de la exposición
10 x 10,
inaugurada el primer día del Salón, el martes 3, y en la que igual
número de creadores plasmaron en carteles sus formas de acercarse y
valorar estos encuentros.
También se vincularon a los medios digitales con las artes plásticas,
adelantando lo que ocurrirá en el patio de las yagrumas el viernes 6,
cuando importantes artistas nacionales trabajen junto a Luis Miguel
Valdés y el fotógrafo mexicano Juan San Juan, uniendo la pintura
tradicional a la creación digital, o al revés, en el proyecto con el que
culminará esta semana de inauguraciones y coloquio del X Salón:
Arte
sin fronteras. Todas las exposiciones continuarán abiertas hasta
finales del mes de noviembre.
Centro Cultural
Pablo de la Torriente Brau
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